miércoles, 17 de octubre de 2007

Hace mucho; mucho tiempo que esto estaba guardado

Lluvia con aroma de café; lluvia con calor humano, lluvia con besos fugaces, lluvia con sensación a olvido; hoy cae la lluvia, hoy mi mente trae recuerdos que parecen tan vivos; esos recuerdos que se amarran a mi memoria para no ser desechados, hoy el café me sabe diferente, tiene el sabor a soledad, el sabor amargo de la tristeza; hoy la lluvia me trae recuerdos de esos que ya no quiero sentir, la lluvia se ha convertido en mi enemigo, en mi verdugo; me martiriza con su olor a humedad, con sus gotas pequeñas y grandes, con sus cielos grises, con su viento frío, con las parejas apresuradas, con la sinfonía que provoca al caer , me martiriza con memorias pasadas; estoy a merced de ella; ya quiero que se valla, que el día brille, que los recuerdos se evaporen con ella; que suene el maldito teléfono, para que yo pueda salir a dejar mis pasos en las banquetas de esta ciudad; quiero que la lluvia se valla y deje de atormentarme, quiero que se aleje pronto y que mis ventanales queden secos, por que parece; parece que también ellos han llorado conmigo.
Ya no quiero ver los días lluviosos, ya no tolero los días sin brillo, ya no quiero escuchar canciones tristes en las gotas de lluvia, ya no puedo; ella me domina. Me aprisiona, me ata con lazos invisibles, de esos que solo se sienten en el alma; que atraviesan el corazón y pasan por la mente; no me gustan los días de lluvia, no me gustan desde que no estas aquí, desde que no me proteges de los fuertes relámpagos; desde que te fuiste un día de lluvia, desde que vi tus pasos alejarse por aquellas ventanas, desde que llore tan fuerte que pareciera que aumente los ríos de lluvia con mis lágrimas; si hoy la lluvia pudiese hablar, te diría que la odio, que la odio desde que te alejaste con ella, desde que te llevó bajo sus gotas de agua, para no volver jamás; si la lluvia pudiese hablar, me diría sobre ti; a donde fuiste, en donde estas, le preguntaría si algún día ella te traerá de nuevo; le preguntaría si tus fuertes brazos, protegen a alguien más de tus estruendosos relámpagos, le preguntaría si también te puede ver a través de las ventanas, o si deambulas aun bajo la fría capa de agua, ella me diría si también haces crecer las corrientes que deja a su paso.
Los días de lluvia me recuerdan a ti, a tu calor, al café con aroma de amor, me recuerdan a tus brazos, a tus caricias, los días de lluvia hacen que te extrañe más que nunca. Aquellos días de lluvia que te disfrutaba, cuando las gotas de agua, me hacían dormir con su caída y tú, tú estabas ahí para cobijarme; no hubo días mejores que los días de lluvia, no hay ahora días peores que los días de lluvia.
Empezó a hacer frío; empecé a sentirme aun mas traicionada, ahora el frío mató al café que me daba algo de calor, algo de simple compañía; no encuentro la salida a los días de lluvia, a las noches con frío y sonoros truenos, no encuentro la solución; a menos que sea esperar, esperar a que ella se valla, esperar por temporadas y vivir en otras, esperar por ti y quizá, quizá regreses con un día de lluvia y solo así, así podré quererla de nuevo; hay quien la necesita para vivir, hay quien la espera con ansia, hay quienes son felices en días de lluvia, habemos quienes nos sentimos morir en los días de lluvia; hoy la lluvia me dejo en casa, viéndola tras un cristal empañado, con una taza en la mano, con los ojos rojos, junto con mis recuerdos; hoy la lluvia me hizo llorar otra vez..................

4 comentarios:

Pável dijo...

"Cause Without you this place looks like London, it rains everyday..."

Eso reza el fragmento de una canción bonita. Y de fragmentos, de canciones, de recuerdos, está hecha la vida. La memoria emotiva trabaja y trabaja fuerte. Una canción asociada a un recuerdo puede hacernos llorar, reír, saltar de emoción, o simplemente tararearla y mover la pierna y la cabeza con mucho gusto.

Lo mismo ocurre con la lluvia, con los amaneceres, con los versos. La memoria emotiva nunca descansa, siempre está estrechándolo todo
a sentimientos y emociones, con sus cadenas invisibles, irrompibles.

Ojalá algún día te reconcilies con la lluvia y deje de herirte con sus lanzas acuiformes.

Rod Zila dijo...

Alfa, como siempre es una hemorragia de placer leeer tus textos, jejejeje otra nuevo texto para hacerlo historieta. Kissses!!

mamá logón dijo...

me caga salir sin paraguas... entiendase en todos los sentidos.

saludos

c324r dijo...

No lo puedo creer... escribiste "Valla" en vez de "Vaya"

Vaya, vaya...

Quería ponerme anónimo, pero eso no hará que suene más inoportuno y chafa.

Saludos.